Dante pasó una mano por su mandíbula, sintiendo la tensión acumulada en cada fibra de su cuerpo. Estaba en su despacho, con planos arquitectónicos esparcidos sobre el escritorio, intentando enfocarse en lo que tenía delante. El arquitecto hablaba con el ingeniero, ambos inmersos en su conversación, mientras Fabio permanecía atento a cada palabra del maestro de obras. Pero entonces, una voz lejana, dulce y melodiosa, se filtró a través de la ventana entreabierta, acariciando sus oídos como un su