El jet privado apenas tocó tierra y Luca Versano se deslizó por una de las salidas secundarias del hangar privado. No se despidió. No miró atrás.
Habían acordado separarse desde antes de despegar. No por desconfianza. Por estrategia.
—Si me ven contigo, todo se jode —había dicho Versano a Dante, en voz baja, mientras aún estaban en el jet—. Ya no solo te buscan a ti. También me buscan a mí, por ayudarte.
—¿Y te preocupa eso ahora? —había preguntado Dante con una media sonrisa.
—No por mí. Por lo