La casa segura de Como, como la llamaban los hombres de Dante, no era precisamente una fortaleza a simple vista. Desde el exterior, parecía una antigua mansión señorial, restaurada con discreción, alejada del bullicio turístico del lago. Su arquitectura respetaba la tradición lombarda: paredes de piedra, ventanas arqueadas, tejas rojas envejecidas por el tiempo.
Pero por dentro… cada centímetro exhalaba estrategia.
Puertas blindadas. Cristales antibalas. Cámaras térmicas ocultas entre los marco