Mundo ficciónIniciar sesiónSvetlana permanecía en la entrada, sin cruzar aún el umbral, observando. Nikolai estaba tirado en un rincón, hecho un ovillo contra la pared. La barba crecida le cubría media mandíbula. Los labios estaban partidos, las encías ennegrecidas por la falta de agua. Uno de sus ojos seguía inflamado, amoratado. El torso desnudo mostraba costillas marcadas, restos de sangre seca, y hematomas que parecían mapas de guerra.
Una guerra que estaba perdiendo.
No se movió al sentirla







