El sobre era grueso, sellado con el viejo emblema de la familia Bellandi: un león rampante sobre un escudo partido.
Dante sostuvo el sobre durante largos segundos antes de abrirlo.
Era la primera carta que recibía desde que había llegado a ese exilio voluntario.
Rasgó el papel, desplegó la hoja y comenzó a leer.
"Signore," —así comenzaba— "espero que este mensaje lo encuentre bien dentro de lo posible. Le escribo para informarle de los avances y la situación general desde su partida...
La reco