El séptimo día comenzó con silencio.
No el silencio ordinario de los pasillos del ala clínica a las ocho de la mañana, ese silencio institucional que olía a desinfectante y café recalentado, sino uno distinto: el que precede a algo que todavía no tiene nombre.
Damien llegó a la sala 7 con una caja de cartón sin marcar. Dentro había objetos que él mismo había seleccionado la noche anterior con la meticulosidad de alguien que sabe que los detalles pequeños son los que más daño pueden hacer: un tr