—Estaba seguro que llamarías pronto —dijo una voz demasiado conocida para ella.
—¿Oliver, que crees que estás haciendo?
—¿Te da gusto escucharme princesa?
—Dime, dónde está mi madre —pidió ignorando sus palabras. No tenía tiempo para estupideces. Escuchó algunos movimientos y luego la voz de su madre.
—Cariño.
—¡Madre!
—Tranquila hija. Estoy bien. No hagas nada de lo que este idiota…
Ariadna escuchó el sonido de una bofetada y a su madre quejarse
«¿Pero qué demonios estaba pasando?»
—¿Mamá?
—Es