Capítulo 32.
Emma había acudido a su práctica de kick boxing esa mañana al agradable gimnasio que se hallaba a unas cuadras de su edificio. Se lavó la cara para deshacerse del sudor que corría por sus mejillas y se abrigó con un calientito hoodie.
Salió a la calle y paró en seco. Recargado en la portezuela de un auto estaba Bradley.
Emma se sorprendió ante el súbito deseo que sintió al verlo. Su mirada le acarició el pelo rubio oscuro que llevaba peinado hacia atrás, los marcados y altos pómulos y los fe