Capítulo 39.
Emma despertó en medio de la noche y después de parpadear por reflejo, observó los brillantes ojos verdes de Suter sobre ella. Aún en la penumbra de la noche era capaz de percibir que había algo extraño en su expresión, una cierta medida de misterio.
Como si estuviera reservándose alguna cosa que no quería que la joven notara o descubriera.
Él no le había compartido una sola palabra de la cita que lo había sacado de Suter Capital por la tarde, limitándose a adoptar una postura sombría y casi