Shiry se durmió enseguida apenas la colocó en su cuna, pero ella no tuvo tanta suerte, tardó mucho en conciliar el sueño, en parte por el ruido que venía de todas direcciones esa noche en el palacio, y en parte por sus estúpidos pensamientos tontos sin sentido.
Esa noche, no pudo evitar soñar con su rey.
Soñó con sus besos y sus caricias, soñó con tenerlo en su cama, sobre ella, brindándole esos placeres que la volvieron loca en las pocas noches que compartieron juntos.
Se imaginó a sí mis