Al despertar a la mañana siguiente, bajo vacilante al comedor con Shiry en brazos, aliviándose al ver que su padre no estaba allí, aunque eso ponía un poco triste a Kenny por no poder desayunar con Nita, que como siempre debía estar donde el rey estuviera.
Se mantuvo con un ánimo sombrío los siguientes días, pesé a la alegría general que tenían todos porque estaban a poco de celebrar el año nuevo y querían preparar un lindo espectáculo de fuegos artificiales para la reina y la princesita.
Tri