Capitulo 40: El Veneno de la Devoción en el sótano.
El aire en el sótano real era pesado, cargado con un aroma metálico y seco. Euclides caminaba con una confianza renovada, flanqueado por Dorian y Morgana. Se detuvo ante una enorme estructura de cristal reforzado que ocupaba el centro de la estancia.
—Contemplen— dijo Euclides, extendiendo los brazos con orgullo. —Mi joya más preciada. Mi verdugo silencioso.—
En el fondo del foso, una criatura del tamaño de un lobo emergió de las sombras. Su caparazón no era de quitina común; brillaba con el fu