Había un juego de miradas en la mesa, y Melissa se sacudió los dedos cuando miró a Bruno.
—Si voy a estar contigo, y tú llegas con Luca diciendo que es tu hijo… necesitas una historia que no levante sospechas.
Bruno alzó la ceja.
—Pensé que tenía eso cubierto.
Ella negó.
—Mi compañía sería muy innecesaria, pero si decimos que me conociste en un desfile, tal vez, y luego nos encontramos en el lugar donde estaban cuidando a Luca… sería más convincente.
Bruno sonrió.
—Como si nos hubiésemos visto