El silencio que siguió al confesado “Estoy enamorada de ti” de Daniela se alzó entre ellos como una barrera de cristal, casi palpable. Víctor la observó, sus ojos penetrantes, buscando algo más allá de las palabras que acababa de escuchar.
Él no respondió de inmediato. En lugar de eso, sus dedos trazaron lentamente el contorno de su rostro, como si quisiera memorizar cada parte de ella, como si temiera que algo tan puro e inesperado se desvaneciera en un suspiro. Daniela, por su parte, no apart