Melissa cerró la puerta del apartamento con fuerza, como si así pudiera apagar el fuego que le quemaba el pecho. Todo había demasiado para ella, DEMASIADO.
Respiraba agitada, con las manos temblorosas y los labios aún húmedos por la copa que no terminó. Apoyó la espalda contra la puerta y cerró los ojos, tratando de calmar su corazón… pero no podía.
Ese hombre, era…
Su rostro, sus ojos, la forma en que la miró esa noche… y no solo esa noche.
Ella sabía dónde lo había visto antes. Y no lo había