Daniela salió de la empresa después del lunch, y llegó a casa temprano para notar que Melissa se estaba pintando las uñas de los pies.
—Recortando presupuesto.
Ella se rio besándole la corona de la cabeza, y luego saludó a sus hijos que ya habían llegado del colegio, pero prontamente, el timbre se escuchó.
Entonces ella abrió la puerta.
—Señorita Daniela —ya conocía a ese hombre, siempre era el mismo que Víctor encargaba para con sus hijos.
—Hola.
—Hola… vengo de parte del señor Víctor.
—Lo sé.