Daniela miró el reloj de pared, eran las doce y media de la noche, y aún tenía a Melissa encima de sus piernas.
—Siempre se ha hecho cargo de alguien que no tenía por qué.
—Claro que sí tiene por qué, eres su hermana, y te ama. Que te haya dicho que respetará tu decisión, no quieres decir que no quiera llevarte. En parte me siento culpable por meterme, porque estoy segura de que lo que más quiere Javier, es estar contigo.
Javier se había ido hace horas, y en ese momento Melissa se levantó con l