La mansión sin Bruno se sentía inmensa, silenciosa, y aunque Melissa se había quedado en la mansión con mucha gente rodeándola, nada era igual sin Bruno.
Había pasado un día desde que Bruno se había marchado, y para completar, era sábado, por lo que no debía ir al trabajo, y se había despertado un poco más tarde de lo normal.
El primero en llegar a su cama fue Luca, aún y cuando su nana le había dicho que no la despertara y que ella se haría cargo, Melissa se restregó los ojos y le dijo que no