Bruno cerró la puerta del salón detrás de ellos, dejando a Luca con Lorenzo, y guio a su madre hacia dentro de la casa.
Ángela caminaba como si su cuerpo flotara, apenas tocando el suelo, con la mirada perdida en el vacío y una rapidez que a ella misma la impresionó.
—¿Puedes explicarme qué es todo esto, Bruno? —preguntó al fin, con la voz tensa y casi cortante cuando se detuvo.
—Tranquilizate primero —Bruno alzó la palma—. Siéntate…
Ella le hizo caso, pero negó todas las veces.
—Es imposible q