Melissa vio cómo Luca se quedó profundamente dormido y tomó su celular cuando una llamada de Daniela vibró en la pantalla, sin embargo, este no era el momento para hablar.
Cerró la puerta de la habitación de Luca, y luego caminó hacia el ventanal desde el que se veía el jardín. Era una gran vista, y una bella casa. Pero estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no notó que Bruno había llegado a la habitación.
—¿Estás bien? —preguntó con suavidad, acercándose por detrás y posando una mano