Los gritos histéricos que resonaban en el silencioso último piso atravesaron las puertas del despacho de la Presidencia.
Alexa y Devan se sobresaltaron al escuchar semejante alboroto desde el exterior.
Devan entrecerró los ojos, mientras Alexa soltó un largo suspiro.
Reconoció de inmediato aquella voz estridente y carente de toda educación.
Sin decir una sola palabra, Devan abrió la puerta para Alexa, y ambos salieron del despacho caminando uno al lado del otro.
Apenas cruzaron el umbral, sus m