Devan sintió que el cuerpo de Alexa seguía temblando.
Sin decir una palabra, la tomó en brazos.
—Ocúpense de limpiar todo este desastre. Y averigüen quién está detrás de esta emboscada.
Sus ojos se clavaron con frialdad en los hombres que yacían tendidos sobre el asfalto mientras daba la orden.
—Sí, señor.
Mike asintió de inmediato.
Alexa permaneció en silencio, ocultando el rostro contra el pecho de Devan al escuchar aquella voz firme e incuestionable.
Devan caminó hacia el automóvil con Alexa