En el apartamento de Ronan, unos minutos antes.
Ronan permanecía sentado en el sofá, inquieto. Esperaba noticias de los hombres que había contratado.
De pronto, su teléfono comenzó a sonar.
Contestó de inmediato.
Cruzó una pierna sobre la otra, apoyó el brazo izquierdo en el respaldo del sofá y sostuvo el teléfono junto a su oído.
—¿Ya la encontraron?
Una amplia sonrisa apareció en sus labios. Ya no podía esperar más por el resultado de la vigilancia.
—Sí, señor. La estamos siguiendo en este mo