Capítulo 8
Después de aquel día, Gustavo no volvió a intentar contactarme ni a buscarme.

Tiempo después, me enteré de que, poco después de nuestra ruptura definitiva, Isabella le había confesado lo que sentía por él.

Pero Gustavo se volvió extrañamente frío con ella. Incluso le dijo sin rodeos:

—Si no fuera porque metiste cizaña entre nosotros, ¿cómo habría podido irse Natalia?

Todos los conocidos decían que Gustavo se había vuelto loco.

Le echó la culpa de todo a Isabella. Varios compañeros de la empresa
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP