Después de aquel día, Gustavo no volvió a intentar contactarme ni a buscarme.
Tiempo después, me enteré de que, poco después de nuestra ruptura definitiva, Isabella le había confesado lo que sentía por él.
Pero Gustavo se volvió extrañamente frío con ella. Incluso le dijo sin rodeos:
—Si no fuera porque metiste cizaña entre nosotros, ¿cómo habría podido irse Natalia?
Todos los conocidos decían que Gustavo se había vuelto loco.
Le echó la culpa de todo a Isabella. Varios compañeros de la empresa