Desde entonces, mi historia con ellos por fin quedó completamente cerrada.
Ya no tenía que adivinar qué había entre ellos. Tampoco tenía que seguir atrapada en ese desgaste emocional.
Mis días se volvieron tranquilos, y empecé a dedicarme por completo al trabajo.
La entrega de ese proyecto fue muy exitosa, y el cliente quedó satisfecho.
La empresa me dio un bono como reconocimiento. La cantidad era bastante más generosa de lo que había imaginado.
Después de la reunión, mi jefe me miró con una so