“Todos pueden controlar un duelo, excepto el que lo tiene”
~William Shakespeare~
Estaba de demás preguntarle a Neyra si Alexander era el padre de ese niño, los Kohl no sabían cómo reaccionar. Nerviosos y a la vez emocionados, se acercaron a ella y al niño para saludarlos, al ver la carita del niño comentaron el increíble parecido entre el pequeño y Alexander. Después de un prolongado silencio y un profundo suspiro, Neyra hablo.
–Así es, de nada serviría decir lo contrario o tratar de negarlo.