‘‘Eso es, buena niña ‘‘dice, ahuecando mi trasero entre sus manos y atrayéndome con fuerza contra él.
Él se retira.
‘‘Mira qué bien nos quedamos. Te estiraste sobre mi escritorio ‘‘dice Collin, haciéndome mirar su pene, que brilla con mis jugos.
Me muerdo el labio mientras él retrocede lentamente.
“Esto no está del todo bien”, dice de repente, y entonces me doy cuenta de que está recreando la escena de mi lector electrónico. “Si no recuerdo mal”.
Me levanta y me hace girar, presionando mi pecho