Le agarro la barbilla y le inclino la cabeza para darle un beso más apasionado en los labios. ‘‘No tienes nada que temer. Estás atrapada conmigo. No me importa si eres mi asistente personal, mi oficial de comunicaciones o mi calientacamas. Yo soy...
Ella me da una palmada en el brazo, entrelazando sus manos detrás de mi cabeza.
“¿Es así? ¿Calientacamas?”
Me doy la vuelta, me dejo caer en el asiento junto a ella y la atraigo hacia mis brazos.
‘‘Lo que quería decir ‘‘digo mientras le acaricio el