A la mañana siguiente.
El ambiente en el departamento de Planificación estaba mucho más tranquilo de lo habitual.
Eleanor llegó a su cubículo sintiéndose un poco más aliviada, con la esperanza de que ese día por fin pudiera trabajar sin sufrir las intimidaciones de los días anteriores.
Sin embargo, aquella tranquilidad duró muy poco.
Unos suaves golpes resonaron sobre la pared divisoria de su cubículo.
Cuando levantó la vista, Abigail ya estaba de pie frente a ella.
Habían desaparecido las mira