Eleanor regresó al departamento de planificación.
Observó su escritorio, que por fin estaba libre de aquella gruesa carpeta roja que tantos problemas le había causado.
Una profunda sensación de alivio inundó su pecho.
Frente a ella reposaba el documento original que debía entregarse a Archie, el mismo que había sido manipulado y sustituido anteriormente.
Ahora tenía que rehacer por completo el borrador alterado y entregárselo a Sam antes de que terminara la jornada laboral.
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A las tres de la