A medida que la melodía penetraba en sus oídos, Angus pudo sentir cómo se iba aliviando el dolor de sus heridas. El viejo sacerdote druida se paró a su lado sin dejar de cantar o recitar las palabras de un canto, melodía que le entibiaba el cuerpo y lo hacía relajarse.
El viejo de pronto sacó un envase hecho con un cuerno de “Vaca peluda”, una raza de ganado de las tierras altas. Lo destapó con sus manos huesudas y comenzó a derramar una extraña pócima de olor a esencias y aceite.
Comenzó en la