Mamá se quedó inmóvil un par de segundos y, de pronto, soltó una risa.
—Doctor, ¿se puso de acuerdo con esa muchacha para engañarme? Sabe fingir desde que era niña.
Intentó entrar por la fuerza al área de reanimación.
—¡Valentina, levántate! ¡Deja de hacerte la muerta! ¡Si no te levantas ahora mismo, no te daré ninguno de esos vestidos!
La sala permaneció en un silencio absoluto. Nadie le respondió.
Una enfermera salió empujando una camilla cubierta con una sábana blanca. Mamá corrió hacia ella