– Buenos días – escuche una suave voz.
– Buenos días – dije levantando mi mirada de los papeles que ordenaba para mi jefe.
Allí estaba ella, aquella chica de pelo castaño y rostro hermoso, sus labios tenían reflejado una leve sonrisa, una que no me parecía sincera para nada.
– ¿Cómo trata a su nuevo juguete Kim?– sus palabras sonaban a burlas.
– El señor Kim está reunido en estos momentos, pero puede sentarse y esperar, en cuanto termine le avisaré que usted se encuentra aquí – trataba de ig