Al salir de la oficina de Roberts iba llena de entusiasmo de nuevo.
—Laura —le dijo a la secretaria— El señor Roberts me permite que salgas conmigo, voy a necesitar tu ayuda, ¿Te parece bien?
—¿Salir con usted, señorita? —le dijo con sorpresa.
—Así es, voy a necesitar algo de ayuda —le dijo Rachel— Recoge tu cartera y ven conmigo.
—Por mi, encantada, señorita Anderson —Dijo ella buscando su bolso para salir.
De pronto el señor Robertson se asomó a la puerta de su oficina para llamar a Rachel.
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