Se escuchó un saludo proveniente de la puerta abierta, al verla ya me imaginaba sus palabras, a ella no se le puede engañar, ella huele el sexo a kilómetros.
—Hola, mis amores traviesos, mmmmm, Dianne te dije que no todavía que pasado mañana recién llego a casa, golosa de porra a pesar de que tienes a quién salir jajajaja, pero en serio, no lo atosigues, ya se casaran y harán todo lo que deben hacer.
La verdad me sorprendió, sabe que fue su hija quien comenzó todo, vaya que la doctora se la sabe