Abrí mis ojos con pereza, me estiré en mi cama. Cuando sentí que me abrazaban muy fuerte y la respiración cerca de mi nuca me erizaba mis vellitos allí, una voz susurrando.
—Mi amor aquí estás junto a mí, te amo, mi pequeña rebelde.
Se aspiraba el aroma a trago, lo observé con mis ojos achinados todavía, mirándolo con mi amor desbordante a Albert. Lo tenía para mí otra vez, me le eché encima para besar esos labios que me excitan sobremanera, lo apretaba con mis brazos como si quisiera fundirme c