Llego el tercer día en que ya debía regresar a mi casa y volver al colegio donde de nuevo iba a encontrarme con mi primo Mario, creo que debe haber aprendido la lección, ojalá ya deje de molestar. Bajamos a desayunar todos allí, los gemelos se reían y no sabía el porqué, pero ella sonreía y movía su cuerpo, creo que ellos por debajo la golpeaban con los pies.
—Bien, Albert lo dejo en su casa y espero su regreso al colegio, la rectora tiene órdenes de vigilar a su primo, es mejor de esa manera, n