NARRA ALBERT
Estaba alistándome para salir cuando escuche voces afuera, pero no le di mucha importancia hasta que escuché unos gritos nombrándome y la voz que reconocí de inmediato me hizo sentirme de la patada, no salí para no aumentar su estupidez, solo esperaba que se fuera, mis hombres tenían órdenes de no dejarla entrar
La oí que maltrataba a uno de mis guardias, pero otra vez gritó y me colmo la paciencia. Salí para responder a sus histéricos y arrogantes gritos diciendo que se largue que