Al terminar la clase me despedí de todos, pero no alcance a llegar a la puerta cuando vi que de nuevo estaba el campanero en la puerta observando para todos lados y Dianne me volvió a besar y yo, pues, también si el amor quiere triunfar, quién soy yo para negarle su paso.
Nos miramos alegres y hablé con decisión.
—Mi amor no es prudente dar que decir, ya cambio la hora debo ir a mi clase. Mejor, a la salida nos vemos afuera.
—Entonces llamo a mi mamá para que me venga a recoger, ella si nos da t