Daphne
Mientras voy bajando el ascensor, le escribo a Bonnie. Un impulso me hizo sacar el celular y hacerlo, no quiero estar sola y ella es la única en la ciudad que conozco que podría ayudarme.
“Oh, cariño, estás de suerte, Justo estoy a unas cuantas cuadras de la dirección que me dices, ahora mismo paso por ti, no te preocupes”.
Leo lo que me contesta, y eso me hace respirar un poco más aliviada al saber que, al menos, no estaré sola esta noche. Salgo con mi maleta hasta la calle de en frente