James
Daphne se queda paralizada cuando escucha mi voz. La lluvia le cae a chorros desde el cabello, empapando su cara y su ropa. Mi respiración se vuelve agitada, necesito llegar a ella, pero hay prácticamente un río fluyendo en medio de los dos, además la avenida esta noche, está siendo transitada por varios autos. Cruzar la calle así es una mala idea.
—¡Daphne, por favor no te vayas! ¡Necesito hablar contigo! —grito en una súplica.
Ella mira a todos lados. La puerta por la que entraron los n