(Punto de vista de Olivia)
Miré a Óscar. Su pequeño rostro, crispado por la desesperación mientras acusaba a Raquel de querer matarlo, era tan absurdo que por un momento estuve a punto de soltar una carcajada.
—Raquel no intentó matarte, Óscar —le dije, con tono de voz frío—. Lo que pasó es que no sabía cómo cuidarte.
Crucé los brazos y lo observé con frialdad. Resultaba fascinante lo rápido que un niño podía cambiar de lealtad cuando su bienestar se veía amenazado.
Si hacía unos minutos había s