Punto de vista de Olivia
Miré a Diego mientras me declaraba su amor, con la desesperación reflejada en sus ojos. Óscar seguía aferrado a mis piernas , temblando con cada sollozo, mientras Raquel, sentada en el suelo con la cara enrojecida por la bofetada, apenas era la sombra de la mujer arrogante de antes.
Solo los pitidos de los monitores y la respiración entrecortada de Óscar rompían el silencio.
Respiré hondo y permití que una leve sonrisa asomara en mis labios.
—Te creo —le dije suavemente.