No, ella no quería. Luchaba, temerosa de que las personas afuera la escucharan, suavizando su voz al mínimo.
—¡Aléjate, no me toques!
Su resistencia feroz estimulaba a Leandro. ¿Su reacción tan intensa era debido a la persona afuera, Diego? Su mirada se heló de repente.
Esa noche de tres años atrás, si no hubiera bebido esa taza de té drogado, al día siguiente, probablemente habría despertado en la cama de Diego. De hecho, desde el principio sabía que su objetivo no era él, sino Diego. Aún recor