Celia estaba tan asustada que no podía controlar su temblor. En la boda, Luna la había desenmascarado por completo; había asesinado a Sía, y ahora Leandro aparecía de repente. Retrocedió unos pasos, con el cuerpo temblando.
—Leandro, yo... ¿cómo has podido estar aquí?
—Jaja. Teresa ya se ha refugiado en la familia Flores; no puede cuidarse a sí misma, ¿cómo podría cuidar de ti? ¿Crees que, sin mi aprobación, alguien se atrevería a sacarte de la prisión? —Leandro rio con desdén.
—¿Qué? ¡No es mi