Celia sintió un tic en el ojo y su corazón latió violentamente.
¡Juan, de verdad, aún está vivo! Este idiota debe haber sido él quien le dijo a Luna que ella lo había contratado para asesinar, de lo contrario, Luna no habría insistido en que fuera ella. Mierda, no pudo hacer el trabajo dos veces y además no mantuvo la boca cerrada, casi la arrastra con él.
En ese momento, Celia se sintió instantáneamente indecisa. Sin encontrar a Juan, estaba inquieta, preocupada por que él la delatara. Pero al