—De hecho, desde que Leandro la encontró, no ha abierto la boca para reprenderla, ni siquiera por llevarse a Sía...
Pero si no fuera por la indiferencia de Leandro hacia Sía, y el hecho de que Silvia cayó por las escaleras, decidiendo que era culpa de Sía y encerrándola en el ático para que reflexionara, ¿cómo pudo haber estado tan impulsiva como para querer irse temprano?
—Leandro, admito que lo hice mal. No debí llevarme a Sía. Si tú trataras a Sía mejor y cumplieras con tus responsabilidades