—¡Ay! —Con un grito, Luna se despertó abruptamente de su sueño, asustada por una pesadilla, una pesadilla muy aterradora. Al despertarse, no pudo recordar bien el contenido de la pesadilla, pero el sentimiento de miedo había penetrado en todo su cuerpo.
—¡Sía! —gritó Luna, y su primer impulso fue buscar a Sía.
Se sintió agarrada firmemente y no pudo moverse. Miró hacia atrás y descubrió que había estado en los brazos de Leandro todo el tiempo. El entorno familiar la dejó estupefacta por un momen