Sin poder encontrar a Luna, Rafael se quedó parado al borde de la carretera. Sacó su teléfono y llamó a Leandro. En caso de que Carmen y Silvia decidieran acusarlo, quería aclarar las cosas; no era por él, sino por Luna. Sabía que era mejor actuar primero.
—Primo, me acabo de encontrar con tu madre y tu hermana. La cosa es así: Luna vino a buscarme para devolverme los gemelos que perdí en la mesa de juego de la familia Fernández hace unos días. Y, por casualidad, tu madre y tu hermana lo vieron