El repentino giro de los acontecimientos tomó a Luna por sorpresa. No podía creer que Teresa se desnudara de toda dignidad y se pusiera a hacer un escándalo en público. La expresión de Víctor se tornó oscura y se levantó exclamando.
—¿Qué haces? ¡Es un escándalo! ¡Cuida tu imagen! —Estaba perdiendo la cara frente al futuro yerno. ¿Acaso no podía tocarle la mano a una mujer? ¿Desde cuándo ella tenía que meterse en sus asuntos?
—¡Víctor, tú mismo mantén la compostura! ¡Si te atreves a llevarla a c